Estas bitácoras no cuentan cómo salir del dolor.
Cuentan cómo una persona aprendió a quedarse presente mientras intentaba comprenderlo.
Si en ese recorrido alguien más encuentra compañía, entonces la escritura ya cumplió su propósito.
Estas bitácoras no cuentan cómo salir del dolor.
Cuentan cómo una persona aprendió a quedarse presente mientras intentaba comprenderlo.
Si en ese recorrido alguien más encuentra compañía, entonces la escritura ya cumplió su propósito.